miércoles, 30 de marzo de 2011

Edad perdida.


Fue más fácil resucitar

luego de que me clavaras

la lengua en el costado,

a vivir predicando parábolas

de discos, conciertos,

plazas y farolas.


Ahora,

una botella duerme encima de mis sábanas,

como un barco en el desierto.

Y esa soledad sin asidero,

con dunas de tela,

son los restos de una edad perdida.

martes, 15 de febrero de 2011

Deberé


Deberé recortar tu silueta
del oscuro paisaje urbano,
porque quiero salvarte
de este absurdo espiral de concreto.
.
Deberé sembrar en tus omóplatos
las alas de un colibrí,
para que huyas
de donde habita el alarido.

Pero tú deberás sufrir
lo lascivo de las alturas
hasta que el abismo
tenga miedo de caer en ti.

Y una mañana
puedas encarar al cielo,
desde la cuna cuna, o desde el féretro,
sin dejar de sonreír.

domingo, 16 de enero de 2011

Personas y piedras ( Piedras y Personas)


Una piedra sobre otra piedra hacen un muro.
Una persona sobre otra persona, un pueblo.
Una Piedra sobre una persona, un muerto.
Y una persona sobre una piedra, un líder.

jueves, 6 de enero de 2011

Agrietado


Existe la vida para romper
esta atadura de venas.
Abrazar al origen
lejos del primer beso,
ceñido a la sensación
de ser arrancado del viento.

Deambulando desnudo
entre sonidos parteros de voces,
que fueron arrastrados
con el fuego del estallido.
Jugando sin dolor ni carne
donde sólo arde lo impuro.

Por eso quedé agrietado
al brindar con un reflejo,
hasta que mi piel huyó del susto
desertando en una herida,
porque no hay refugio
para tanto delirio en el cuerpo.

domingo, 24 de octubre de 2010

En carne viva


Aun así alguien piensa en volver.
Quitarse la piel y respirar con el cuerpo:
en carne viva.
Andar mostrando las vísceras
sin miedo a la rapiña,
y decir que con sangre
el cuerpo llora.
Después de estandarizada la tortura,
hay mártires que disfrutan
desollarse y ser libres
de la barrera del tacto.
Aun así, a nosotros nos arden los abrazos,
y berreamos
al mínimo roce.

jueves, 21 de octubre de 2010

Tres veces muerto


Una vez muerto,
quiero que mi cuerpo se deshilache
como un vetusto lienzo
abandonado a la intemperie.
O se destiña
como una foto dejada al sol.
Quizá estos huesos se vuelvan
el salobre y oxidado hogar
de algún pescador.

Una vez muerto,
puede que la vida sea
un muro amordazado de afiches,
sanguinolento de graffitis
y de prófugas ideas
que niegan a su autor.

Una vez muerto,
habrá un niño contando estrellas
recostado de una flor.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Rostro en el lavabo


Cuando duermo, primero me levanto de la cama,
camino hacia el baño y me quito el rostro.
Dejo que escurra en el lavabo y miro al espejo.
Entonces, soy un retrato en blanco.

Luego quito la herrumbre de mis poros,
sacudo el polvo de viejas caricias
y me pongo otro nombre:
algo que suene como la lluvia.

Así atravieso noches y días
zurciéndome luz a las pupilas,
haciendo el amor
con quien pueda hacer de sí un prisma.

Para volver a despertar con esa herida
que se abre al filo del sueño.
Con ese rostro que te espera en el lavabo,
queriendo devorarte como una celda caníbal.