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lunes, 2 de diciembre de 2013

Agresivo.





Quería agredir las formas.
Sembrar pólvora bajo cada uña,
bajo cada lengua.
No me bastaron
las geometrías condenatorias,
ni los sentimientos pixelados
de esta generación.

Estaba cansado
de la prédica fluorescente
y la productiva verdad
del alcohol y los detergentes,
de las hermosas mujeres
y las sonrisas más blancas.

No me bastó
perseguir a mi sombra:
Huir del amanecer
y darle la espalda
al ocaso,
ni exorcizarme
de la misma noche
que llevo pegada
al reverso
de mis párpados,
como el alquitrán
de tu piel
en la penumbra.
Como el laberinto
de un cuerpo
donde extravié mis afectos
y sólo encontré dudas.

No me digas
que son fronteras.
No me digas
que la marea
cinceló tus muros,
para proteger con sangre
algunas riquezas.
Nunca encontraré
otro pasado,
otra historia,
otra versión de mí
fuera del movimiento
pendular
de tus caderas
que se mecen
entre la gloria
y la miseria,
Venezuela.

lunes, 2 de julio de 2012

He llegado, ahí estás.


He llegado,
te he alcanzado,
me has atrapado,
nos hemos entrelazado.

Ahí estás,
pegando ceniza a las paredes,
arropada de música
y matices irreconciliables.

La noche y el día que incubas en mi garganta.
La voz que no conozco.
La palabra que no he dicho.

Y el óxido del metal en las venas,
    de dientes como rejas,
    de sangre ocre.

He llegado, ahí estás,
Ahí llegado, he estás,
Llegado estás, he ahí.

Conmigo, en mí, de mí.

martes, 5 de junio de 2012

Margariteño I.




La primera vez
que me sumergí
en tu mirada pude ver
el apurado niño
de doce años que fuiste,
manejando la bici
a toda marcha
por Costa Azul.
Mucho antes
que sus orillas
fuesen invadidas
por condominios, hoteles,
y centros comerciales.

Llegando al borde
del muelle
viste
aquél caparazón
de madera
surgido
de las olas,
y pensaste en todas
las criaturas fantásticas
que estremecieron
tu infancia isleña.

Pero al emerger
esa espalda huesuda
que pudo haber sido
de Chuíto
o de Carlos,
ninguna tortuga gigante,
ningún esqueleto
prehistórico,
te preparó
para el peñero volcado
que rompió
como un grito de marea
el nácar de la niñez.

Hoy miras aquél muelle
con la certeza
de que tienes sesenta años
por haber llegado tarde.

martes, 8 de mayo de 2012

El lamento de un pescador ahogado.



Nunca podrás ver
aquél   mar
vestido
de noche y de  plata,
que se llevaba al vientre,
como estacas,
las luces del puerto.

Nunca
estarás de pie
frente al viento
que me arrancó
de esta casa
y  me trajo
de regreso.

Nunca serás
la tormenta
que fracturó
el  mar
como un espejo
de grietas
circulares.

Nunca
serás la bienvenida
que encontró
este navegante,
luego de naufragar
y llegar a la costa
Ahogado.

viernes, 4 de mayo de 2012

Gitanos.



Somos criaturas inverosímiles
los gitanos.
Cadáveres hermafroditas
de alegría,
con las manos desgastadas
pero ávidas de caricias.
Con la muerte en la pupila
pero sumidos en la danza
de la sonrisa.
Carroñeros de miel,
cazadores de piel.
Inverosímiles criaturas
de harapo y lentejuela,
con un irreflexivo
verbo de humo
que yerra,
olvida,
y sólo cuando es tarde
recuerda.


miércoles, 9 de noviembre de 2011

El sueño del reptil.


Cuando no te veo
dejas de existir
y no padezco
tu desaparición.

No entiendo por qué
es tan cruel
el sueño
que nos separa.

Ni la resignación
del hombre
que dormido se comporta
como un reptil.

Si te encuentro,
sé que no soportarás
esta férrea y oscura mirada
que busca anclarte en mí.

No conozco otra forma
de hacerte vivir,
porque no te extrañaré
cuando te vayas.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Enfants.



Abajo del humo y sobre la gente
mis pupilas se eclipsan con tu piel.
Tú te sueñas las ganas de verme
fumando con botas
y un beso en la sien.

Sobre la piedra lunar más alta
vimos la ciudad en una copa de vino,
y es un cuadro impresionista que traza
sus gruesos óleos en todos tus rizos.

Yo te quiero en este juego de niños,
como una postal
de les enfants de montmartre.
Abrazando el olor a cigarrillos
que parecen de miel o chocolate,
y diciendo que el barrio
se derrite por su luz.

Cuatro labios y una palabra,
todo el tacto, tu respiración.
Así vimos a Caracas
con el cuerpo y sin pudor.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Hola, soy el principio de esta década.


Hola,
soy el principio de esta década.
Soy unos lentes de pasta,
unos leggings.
Soy una camisa de cuadros,
y me encanta el slim fit.

Soy
el principio de esta década,
y aunque parezca hipster
quiero ser beatnik.

Pero también
soy crisis económica mundial,
y a la vez, millones de chinos
que darían su virginidad
por un i-pad.

He visto
al indi en decadencia,
y en mis dominios
nos acostumbramos a la guerra,
a la mierda,
o al electric-pop.

Chau,
soy el principio de esta década,
y sólo me sobrevivirá
-como una enfermedad venérea-
el reggaetón.

sábado, 28 de mayo de 2011

Versión de la fe.




La mente dispersa -absuelta en sí misma-,
encuentra un punto, aquel dilema.
Envolviendo al crepúsculo y a su único sueño:
tu Dios es el filo que divide la belleza.

Te veo lejana,
caminando.
El amor que me dejas es tan tácito
que duele en todas sus formas.

Con la duda del ayer
insatisfecha e hinchada de vino,
Dionisio nunca supo
el sabor de una lágrima.

Aunque la mente se dispersa ajetrea,
deja dormir en mi garganta
un nudo, esta quimera
de un día convencional
tomados de manos en la iglesia.

lunes, 23 de mayo de 2011

Tierra.


Esto no es poesía.
Son mis vísceras,
mis deposiciones,
mis lágrimas.
Igualmente,
estas no son letras.
Son moscas
que pululan
en plena lectura.
Sí,
tampoco soy un poeta.
Porque no quedará nada
luego de que me vaya,
y todo lo escrito será tierra.

viernes, 13 de mayo de 2011

Flores y cigarrillos.


Le debo el final a A.L.D.N
Se me acabaron
las flores y los cigarrillos
mirando por la ventana
veredas de luto,
hambrientas de transeúntes.
Pero no tuve el valor
de arrancarte de la cama
para que vieras
este triste y absurdo monet
que convertimos en nuestro hogar.
En la calle un vidrio
rompe a llorar de golpe
con el mismo grito
que vio caer
a La Torre de Babel.
Ahora abrirás los ojos
diciéndome lunático,
con los hombros encogidos
y las palmas
mirando al cielo.
Como esperando
que baje de mis alturas
para caer en tus brazos:
Yo creo ser lo real,
y tú eres lo ficticio.
Se me acabaron
las flores y los cigarrillos.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Edad perdida.


Fue más fácil resucitar

luego de que me clavaras

la lengua en el costado,

a vivir predicando parábolas

de discos, conciertos,

plazas y farolas.


Ahora,

una botella duerme encima de mis sábanas,

como un barco en el desierto.

Y esa soledad sin asidero,

con dunas de tela,

son los restos de una edad perdida.

martes, 15 de febrero de 2011

Deberé


Deberé recortar tu silueta
del oscuro paisaje urbano,
porque quiero salvarte
de este absurdo espiral de concreto.
.
Deberé sembrar en tus omóplatos
las alas de un colibrí,
para que huyas
de donde habita el alarido.

Pero tú deberás sufrir
lo lascivo de las alturas
hasta que el abismo
tenga miedo de caer en ti.

Y una mañana
puedas encarar al cielo,
desde la cuna cuna, o desde el féretro,
sin dejar de sonreír.

domingo, 16 de enero de 2011

Personas y piedras ( Piedras y Personas)


Una piedra sobre otra piedra hacen un muro.
Una persona sobre otra persona, un pueblo.
Una Piedra sobre una persona, un muerto.
Y una persona sobre una piedra, un líder.

jueves, 6 de enero de 2011

Agrietado


Existe la vida para romper
esta atadura de venas.
Abrazar al origen
lejos del primer beso,
ceñido a la sensación
de ser arrancado del viento.

Deambulando desnudo
entre sonidos parteros de voces,
que fueron arrastrados
con el fuego del estallido.
Jugando sin dolor ni carne
donde sólo arde lo impuro.

Por eso quedé agrietado
al brindar con un reflejo,
hasta que mi piel huyó del susto
desertando en una herida,
porque no hay refugio
para tanto delirio en el cuerpo.

domingo, 24 de octubre de 2010

En carne viva


Aun así alguien piensa en volver.
Quitarse la piel y respirar con el cuerpo:
en carne viva.
Andar mostrando las vísceras
sin miedo a la rapiña,
y decir que con sangre
el cuerpo llora.
Después de estandarizada la tortura,
hay mártires que disfrutan
desollarse y ser libres
de la barrera del tacto.
Aun así, a nosotros nos arden los abrazos,
y berreamos
al mínimo roce.

jueves, 21 de octubre de 2010

Tres veces muerto


Una vez muerto,
quiero que mi cuerpo se deshilache
como un vetusto lienzo
abandonado a la intemperie.
O se destiña
como una foto dejada al sol.
Quizá estos huesos se vuelvan
el salobre y oxidado hogar
de algún pescador.

Una vez muerto,
puede que la vida sea
un muro amordazado de afiches,
sanguinolento de graffitis
y de prófugas ideas
que niegan a su autor.

Una vez muerto,
habrá un niño contando estrellas
recostado de una flor.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Rostro en el lavabo


Cuando duermo, primero me levanto de la cama,
camino hacia el baño y me quito el rostro.
Dejo que escurra en el lavabo y miro al espejo.
Entonces, soy un retrato en blanco.

Luego quito la herrumbre de mis poros,
sacudo el polvo de viejas caricias
y me pongo otro nombre:
algo que suene como la lluvia.

Así atravieso noches y días
zurciéndome luz a las pupilas,
haciendo el amor
con quien pueda hacer de sí un prisma.

Para volver a despertar con esa herida
que se abre al filo del sueño.
Con ese rostro que te espera en el lavabo,
queriendo devorarte como una celda caníbal.

domingo, 18 de julio de 2010

Vestuario


Es fácil equivocarse de día
en el vestuario de la semana.
O quizá errar de vida,
de piel, de entrañas.

Salir-entrar.
Hacer de un instante otro momento,
y caer en cuenta
que una vez estuve más muerto.

Una vez, una vez,
una vez esperé hasta el grito
y hoy me encuentro
en busca del silencio.

Irremediablemente
alguien se confundió de coito,
y debo andar vestido de hombre
fingiendo no saber el final de este cuento.