martes, 5 de junio de 2012

Margariteño I.




La primera vez
que me sumergí
en tu mirada pude ver
el apurado niño
de doce años que fuiste,
manejando la bici
a toda marcha
por Costa Azul.
Mucho antes
que sus orillas
fuesen invadidas
por condominios, hoteles,
y centros comerciales.

Llegando al borde
del muelle
viste
aquél caparazón
de madera
surgido
de las olas,
y pensaste en todas
las criaturas fantásticas
que estremecieron
tu infancia isleña.

Pero al emerger
esa espalda huesuda
que pudo haber sido
de Chuíto
o de Carlos,
ninguna tortuga gigante,
ningún esqueleto
prehistórico,
te preparó
para el peñero volcado
que rompió
como un grito de marea
el nácar de la niñez.

Hoy miras aquél muelle
con la certeza
de que tienes sesenta años
por haber llegado tarde.

martes, 8 de mayo de 2012

El lamento de un pescador ahogado.



Nunca podrás ver
aquél   mar
vestido
de noche y de  plata,
que se llevaba al vientre,
como estacas,
las luces del puerto.

Nunca
estarás de pie
frente al viento
que me arrancó
de esta casa
y  me trajo
de regreso.

Nunca serás
la tormenta
que fracturó
el  mar
como un espejo
de grietas
circulares.

Nunca
serás la bienvenida
que encontró
este navegante,
luego de naufragar
y llegar a la costa
Ahogado.

viernes, 4 de mayo de 2012

Gitanos.



Somos criaturas inverosímiles
los gitanos.
Cadáveres hermafroditas
de alegría,
con las manos desgastadas
pero ávidas de caricias.
Con la muerte en la pupila
pero sumidos en la danza
de la sonrisa.
Carroñeros de miel,
cazadores de piel.
Inverosímiles criaturas
de harapo y lentejuela,
con un irreflexivo
verbo de humo
que yerra,
olvida,
y sólo cuando es tarde
recuerda.


miércoles, 9 de noviembre de 2011

El sueño del reptil.


Cuando no te veo
dejas de existir
y no padezco
tu desaparición.

No entiendo por qué
es tan cruel
el sueño
que nos separa.

Ni la resignación
del hombre
que dormido se comporta
como un reptil.

Si te encuentro,
sé que no soportarás
esta férrea y oscura mirada
que busca anclarte en mí.

No conozco otra forma
de hacerte vivir,
porque no te extrañaré
cuando te vayas.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Enfants.



Abajo del humo y sobre la gente
mis pupilas se eclipsan con tu piel.
Tú te sueñas las ganas de verme
fumando con botas
y un beso en la sien.

Sobre la piedra lunar más alta
vimos la ciudad en una copa de vino,
y es un cuadro impresionista que traza
sus gruesos óleos en todos tus rizos.

Yo te quiero en este juego de niños,
como una postal
de les enfants de montmartre.
Abrazando el olor a cigarrillos
que parecen de miel o chocolate,
y diciendo que el barrio
se derrite por su luz.

Cuatro labios y una palabra,
todo el tacto, tu respiración.
Así vimos a Caracas
con el cuerpo y sin pudor.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Hola, soy el principio de esta década.


Hola,
soy el principio de esta década.
Soy unos lentes de pasta,
unos leggings.
Soy una camisa de cuadros,
y me encanta el slim fit.

Soy
el principio de esta década,
y aunque parezca hipster
quiero ser beatnik.

Pero también
soy crisis económica mundial,
y a la vez, millones de chinos
que darían su virginidad
por un i-pad.

He visto
al indi en decadencia,
y en mis dominios
nos acostumbramos a la guerra,
a la mierda,
o al electric-pop.

Chau,
soy el principio de esta década,
y sólo me sobrevivirá
-como una enfermedad venérea-
el reggaetón.

sábado, 28 de mayo de 2011

Versión de la fe.




La mente dispersa -absuelta en sí misma-,
encuentra un punto, aquel dilema.
Envolviendo al crepúsculo y a su único sueño:
tu Dios es el filo que divide la belleza.

Te veo lejana,
caminando.
El amor que me dejas es tan tácito
que duele en todas sus formas.

Con la duda del ayer
insatisfecha e hinchada de vino,
Dionisio nunca supo
el sabor de una lágrima.

Aunque la mente se dispersa ajetrea,
deja dormir en mi garganta
un nudo, esta quimera
de un día convencional
tomados de manos en la iglesia.