sábado, 4 de agosto de 2012

No tiene sentido.




Quería decirte que me dolían los ojos.
Que mi estómago era un espejo
lleno de reflejos rotos,
ardores,
dolorosos requiebros
de alguna verdad devorada.

Y su luz era fría,
emanada desde las sombras
del óleo de la noche.
Brea,
la ceniza de las horas
conjugaron el ser que río:
la zoológica carcajada.

Cayó el último pétalo
 y torturamos a todas las pestañas
por el deseo escondido
sobre nuestras gargantas.

Ahora no tiene sentido
clavar imágenes
con los ojos
en el alfiletero de mis entrañas,
porque entiendo un ápice del dolor
más allá del cuerpo.

domingo, 29 de julio de 2012

Fermer les yeux





C’est très beau fermer les yeux,
ouvret mes mains d’haillon,
parler sans sens,
et repasser tes grimaces.

Écouter le vent,
jouer avec la clarté et le son.
Sauter le degré
et sentir le chaleur sur mon visage.

Nier soi-même dans une touché
naissant dans des instincts.
C’est très beau être un enfant
et savoir que je peux t'aimer.


lunes, 2 de julio de 2012

He llegado, ahí estás.


He llegado,
te he alcanzado,
me has atrapado,
nos hemos entrelazado.

Ahí estás,
pegando ceniza a las paredes,
arropada de música
y matices irreconciliables.

La noche y el día que incubas en mi garganta.
La voz que no conozco.
La palabra que no he dicho.

Y el óxido del metal en las venas,
    de dientes como rejas,
    de sangre ocre.

He llegado, ahí estás,
Ahí llegado, he estás,
Llegado estás, he ahí.

Conmigo, en mí, de mí.

martes, 5 de junio de 2012

Margariteño I.




La primera vez
que me sumergí
en tu mirada pude ver
el apurado niño
de doce años que fuiste,
manejando la bici
a toda marcha
por Costa Azul.
Mucho antes
que sus orillas
fuesen invadidas
por condominios, hoteles,
y centros comerciales.

Llegando al borde
del muelle
viste
aquél caparazón
de madera
surgido
de las olas,
y pensaste en todas
las criaturas fantásticas
que estremecieron
tu infancia isleña.

Pero al emerger
esa espalda huesuda
que pudo haber sido
de Chuíto
o de Carlos,
ninguna tortuga gigante,
ningún esqueleto
prehistórico,
te preparó
para el peñero volcado
que rompió
como un grito de marea
el nácar de la niñez.

Hoy miras aquél muelle
con la certeza
de que tienes sesenta años
por haber llegado tarde.

martes, 8 de mayo de 2012

El lamento de un pescador ahogado.



Nunca podrás ver
aquél   mar
vestido
de noche y de  plata,
que se llevaba al vientre,
como estacas,
las luces del puerto.

Nunca
estarás de pie
frente al viento
que me arrancó
de esta casa
y  me trajo
de regreso.

Nunca serás
la tormenta
que fracturó
el  mar
como un espejo
de grietas
circulares.

Nunca
serás la bienvenida
que encontró
este navegante,
luego de naufragar
y llegar a la costa
Ahogado.

viernes, 4 de mayo de 2012

Gitanos.



Somos criaturas inverosímiles
los gitanos.
Cadáveres hermafroditas
de alegría,
con las manos desgastadas
pero ávidas de caricias.
Con la muerte en la pupila
pero sumidos en la danza
de la sonrisa.
Carroñeros de miel,
cazadores de piel.
Inverosímiles criaturas
de harapo y lentejuela,
con un irreflexivo
verbo de humo
que yerra,
olvida,
y sólo cuando es tarde
recuerda.


miércoles, 9 de noviembre de 2011

El sueño del reptil.


Cuando no te veo
dejas de existir
y no padezco
tu desaparición.

No entiendo por qué
es tan cruel
el sueño
que nos separa.

Ni la resignación
del hombre
que dormido se comporta
como un reptil.

Si te encuentro,
sé que no soportarás
esta férrea y oscura mirada
que busca anclarte en mí.

No conozco otra forma
de hacerte vivir,
porque no te extrañaré
cuando te vayas.